Protección contra Incendios en la industria

Por Adrián Gómez, presidente de Tecnifuego-Aespi

Para la Protección contra Incendios (PCI) de una industria hay que tener en cuenta tres factores claves para la seguridad y la eficacia: El buen hacer profesional, la inspección y el control de los sistemas de PCI y el mantenimiento periódico, ligado radicalmente a la eficacia del sistema, y obligatorio por Ley.

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La importancia de estos tres factores se debe a una peculiaridad propia de las instalaciones de contra incendios, y es que se encuentran en «reposo», no se utilizan habitualmente. Por ello, hay que mantenerlas en perfecto estado para que cuando se dé un incendio, funcionen al cien por cien. Si el sistema no está listo, no hay opción de realizar las correcciones necesarias para hacerlo funcionar.

Además, las instalaciones de PCI, cuando se activan, trabajan en condiciones difíciles, tales como altas temperaturas, riesgo de explosiones, etc.
Hay algunos sistemas, como los de detección de incendio, que conectados a las centrales de alarma, sí tienen interacción con el usuario, sin embargo, no ocurre lo mismo con los sistemas mecánicos o equipos móviles.

Por ejemplo, es difícil para el usuario conocer si un mal diseño hidráulico del sistema de rociadores impide al agua llegar con las condiciones adecuadas de caudal y presión para controlar el incendio. O un extintor, debe estar sujeto a su mantenimiento y retimbrado para que funcione en caso de conato de incendio.
Todos estamos familiarizados con los manuales de buenas prácticas en múltiples aspectos de nuestra vida cotidiana, como la climatización o la instalación de todo tipo de aparatos. Los sistemas de PCI no son una excepción. Vamos a señalar unos criterios de buena práctica e inspección y mantenimiento, para obtener las mejores prestaciones de un sistema de protección contra incendios en una industria.

Diseñar el sistema de PCI  

Los mejores resultados para conseguir una protección contra incendios de un establecimiento parten del inicio del diseño del edificio y los usos que se le van a dar. Es decir, una detallada evaluación de riesgos y una implementación de la protección.

Lea el artículo íntegro en el número de julio/agosto de CUADERNOS DE SEGURIDAD.