«Nuestro objetivo es alcanzar las máximas cotas de seguridad con la máxima eficiencia de los recursos»

Garantizar la seguridad de su principal activo que son las personas, y también de los bienes, es en palabras de Rafael Madrid García, director de Seguridad del Banco de Crédito Cooperativo- Grupo Cooperativo Cajamar, una de las máximas prioridades de seguridad para el responsable de seguridad de una corporación bancaria, además de, añade, el estar «alineados con las estrategias de negocio y coadyuvar al alcance global de los objetivos del conjunto de nuestra organización, y todo ello dando el mejor servicio posible a nuestros clientes, que no son otros que los empleados del Grupo».

Rafael Madrid cajamar

¿Cómo es el día a día, en cuanto a planificación y organización para el responsable de Seguridad de una entidad bancaria como es el Banco de Crédito Cooperativo-Grupo Cooperativo Cajamar?

—Cada mañana comienza con el repaso de cuanto internamente ha acontecido el día anterior en el ámbito de mi responsabilidad, sin perjuicio de haber sido informado puntualmente de los hechos más relevantes cuando se produjeron. También procuro conocer bien todo lo relacionado con el cambio y la evolución de nuestro entorno de actuación en el más amplio sentido, pero especialmente en los aspectos tecnológico, normativo y del comportamiento y tendencias de la actividad delincuencial. Para ello utilizo fuentes abiertas, publicaciones oficiales y revistas especializadas como Cuadernos de Seguridad.

La planificación me exige de un análisis continuo que permita la elección de las medidas de seguridad más adecuadas, en atención a las características de los bienes a proteger y de las amenazas a las que estén expuestos, y que por normativa o por decisión directiva, se encuentren bajo la responsabilidad de Seguridad. Para ello procuro contar con una estructura adecuada, que debe justificarse ante la dirección del Grupo.
En mi opinión, la esencia de la función directiva es conseguir una actuación conjunta de las personas que componen la organización, dándoles objetivos y valores comunes, ejerciendo una continua orientación para responder a los cambios que se presentan. En ello procuro volcar mis esfuerzos, a la par que otorgo la adecuada discrecionalidad a los responsables de mis oficinas internas para el desarrollo de su propia impronta.

En la actualidad nos encontramos ante un escenario muy dinámico, como es el propio de la actividad financiera, en el que generar ingresos y resultados se ha convertido en una tarea difícil y compleja. La presión sobre los costes que soportamos todos los departamentos es muy alta. Por ello, como responsable de Seguridad, en mi tarea organizativa me enfrento de continuo a un proceso de toma de decisiones a fin de implementar los mecanismos operacionales, de seguimiento y de control adecuados que permitan garantizar y conocer el estado y funcionamiento de los elementos de seguridad y la calidad de los servicios que tenemos contratados, al tiempo que debemos estar coordinados con otros departamentos y oficinas internas para aprovechar las sinergias resultantes de una buena colaboración, manteniéndonos además alineados con las estrategias y necesidades de negocio de nuestro Grupo.

Siempre he considerado que la flexibilidad en los planteamientos y la capacidad de adaptación son los mejores precursores para una eficaz adaptación al cambio y adecuación a las exigencias de la tarea que nos es exigida, y en eso estamos cada día. Afortunadamente los cambios no son diarios, se requiere de un mínimo de estabilidad en los planteamientos, pero sí lo es el ejercicio de preguntarnos qué estamos haciendo y en qué podemos mejorar.

[La entrevista íntegra puede leerse en el número 323 de junio de CUADERNOS DE SEGURIDAD]

Imágenes: Grupo Cooperativo Cajamar